La Memoria de los Senderos de Filabres

Sendero El Escomite, en pleno corazón de Filabres

Sendero El Escomite, en pleno corazón de Filabres

Entre finales de los años 50 y principios de los 70, como medida de lucha con la erosión, la administración franquista de la época adquirió y repobló con coníferas más de 37.000 has en Sierra de los Filabres. Esta macro-actuación pública conllevo el despoblamiento definitivo de la sierra ya iniciado con el ocaso del esplendor minero.

No obstante, con anterioridad a esta Gran Cruzada Forestal pública, este territorio siempre estuvo habitado por una gran cantidad de familias de la zona, tal como atestigua el elevado número de cortijadas y poblados mineros en ruinas que existen a lo largo de toda la sierra.

Cortijada Los Carrascos

Cortijada Los Carrascos

Vinculada a este modelo de hábitat serrano y disperso, existía una densa red de caminos rurales que era utilizada diariamente por los miles de habitantes de las montañas de Filabres en sus desplazamientos a pie o en caballería entre los distintos lugares de la sierra o entre ésta y los pueblos del valle. Cualquier mina, cortijo, molino, fuente, era, pasto o pequeña huerta, por muy lejos que estuviera o complicada fuera su orografía tenía su vereda o camino de acceso.

Vereda Los Canos

Vereda Los Canos

La creación de este entramado de sendas y veredas y el posterior mantenimiento de sus estrechas y empedradas trazas fue llevado a cabo a través del trabajo solidario y casi artesanal de toda la comunidad.

En esta época, todos los lugares cotidianos se visitaban andando y las sendas no eran sólo lugares de paso, sino que suponían un espacio de vida y de relaciones sociales y económicas para una gran parte de la población serrana.

Jornaleros, hacían decenas de kilómetros diariamente desde las cortijadas de la sierra, e incluso desde los pueblos del Valle hacia los principales cotos mineros, como las Menas, Carbarga, El Cortijuelo o las Canteras de Macael.

Antigua mina en Sierra de los Filabres

Antigua mina en Sierra de los Filabres

Arrieros y estraperlistas, transportaban e intercambian los productos más variopintos entre las distintas cortijadas y pueblos. Los más famosos eran los de Bacares, que realizaban diariamente el viaje hasta Almería. Eran muy bien considerados, una copla así lo recoge: “Arrieros de Bacares, caballeros de las cumbres”.

Riadas de niños y niñas hacían largos y difíciles trayectos diarios para ir a las escuelas rurales que existían en La Loma, El Marchal, Las Menas, Las Casillas, Angosto de Arriba, Angosto de Abajo, El Chanco o Los Canos.  Sirva de ejemplo, de la dureza de estos viajes diarios, el testimonio recogido de un vecino de serón en el foro seron.tv

“Yo para ir a la escuela tenía que ir casi de noche por malísimo camino, lo malo era la vuelta, ya que tenías que hacerlo a oscuras por esas veredas de la sierra, casi todo el camino sólo…Y lo peor no era eso, sino que para que te dejaran tenías que hacer un montón de tareas y trabajos, guardar el ganado, recoger leña, etc”.

Las Mujeres, frecuentaban escapadas a la fuente, al río o al bancal. Solear la ropa o llenar los cántaros eran muchas veces sinónimos de entrevistas furtivas entre mozos y jovencitas, o de charlas sobre las novedades.

Restos de una antigua cantarera

Restos de una antigua cantarera

Por otro lado, una ingente tropa de yerbateros y esencieros, curas, guardias civiles, músicos, cazadores de alimañas, pastores, maestros de escuela itinerantes, curanderos, barberos, esquiladores, leñadores, arrieros de los neveros y pozos de nieve……pululaban de aquí para allá por la sierra, sin dejar crecer la hierba sobre sus caminos y veredas.

Tras la Guerra Civil, las andanzas clandestinas de maquis y emboscados por estos caminos de herradura dio lugar a multitud de leyendas, que aún, en la actualidad, cuentan los más viejos del lugar.

Después, con la llegada de las maquinas e ingenieros, primero de Patrimonio Forestal del Estado y después del ICONA, el modo de vida serrano empezó a extinguirse. La práctica totalidad de la población de la sierra emigro y las veredas y sendas empedradas de Filabres empezaron a desaparecer entre pinos y nuevas pistas forestales.

Tras décadas de olvido, en los últimos tiempos, al amparo del creciente interés de la población local por la realización de actividades deportivas y turísticas en el medio natural, algunos de estos senderos están siendo recuperados.

Algunos de ellos a través de proyectos de senderos interpretados promovidos por los Ayuntamientos del ámbito, la Diputación Almería o la propia Junta de Andalucía, pero otra gran parte, gracias a la labor altruista de clubs deportivos de la comarca del Valle del Almanzora como el Pedal del Mármol, Club de Ciclismo Gamellón, Club de Montañismo Las Menas, Club Deportivo TeticaBike o el grupo Rutas MTB Amigos de Sierra de los Filabres.

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Sin lugar a dudas, el inicio de la recuperación para el uso deportivo de parte de las trazas de estos caminos tradicionales de montaña, abre la puerta a recuperar también su componente inmaterial, es decir su Memoria.

Investigando este Patrimonio Inmaterial de Sierra de los Filabres, conseguiremos restaurar ese eslabón que unía a la población del Valle del Almanzora con su Sierra y con ello transmitiremos a las generaciones futuras un legado de incalculable valor, fuente de disfrute y recurso para el desarrollo individual y colectivo.

Por que donde hay caminos hubo gente. Donde hubo gente quedan recuerdos. Y lo recuerdos siempre encierran emociones. Y las emociones pueden ser revividas.

Bibliografia consultada:

Emilio Molero López-Barajas. La memoria de los caminos en el parque natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Patrimonio intangible e identidad territorial.

Diversa información inédita suministrada por el  historiador local Juan Torreblanca Martínez

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4 respuestas a La Memoria de los Senderos de Filabres

  1. Muy interesante
    Un almeriense de Paris

  2. Mario Lopez Saez dijo:

    Pues si Jose, esas veredas tienen algo especial por lo menos yo lo siento cuando camino por ellos, de pensar en los cientos de historias, risas y problemas que abran pasado por ellos. A y gracias por la foto.

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